Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band; el álbum que elevó al pop a la categoría de arte

Todavía recuerdo mi primer contacto con los “fab four”, por los días en los que la única TV de la casa, esas cajas cuadradas con cinco botones te tiraban canales de aire que oscilaban entre algunos colores y estática, se encontraba instalada en la habitación matrimonial de mis viejos. Entonces había poco que ver y mucho por escuchar. Después del trajinar del día mi viejo se clavaba media damajuana de vino tinto, se ubicaba en un rincón de la sala y barajaba alguno de sus vinilos en una colección de unos trescientos ejemplares que eran reproducidos en un giradiscos Sony integrado, de los primeros sistemas surround o de “sonido envolvente” que producían una intensa vibración en las paredes, puertas y ventanas de la sala. Impulsado por mi pueril curiosidad, me colaba al sonoro recinto y podía pasar horas mirando las cubiertas de los “elepés” y escuchando reseñas y curiosidades que me contaba mi viejo sobre cada uno de ellos. El disco en cuestión, el de mi primer acercamiento, era “For Sale”, donde los cuatro posan con semblante serio y algo cansino con sus respectivos “peinados honguitos” en el emblemático Hyde Park londinense.  Ese primer acercamiento es tal vez el que me provocó una mayor afinidad por las canciones más melosas y romanticonas (“La amo”, “Me ama”, “Me deja”, etcétera)

«Beatles for sale» (1964)

Con el tiempo di con los primeros temas “en suelto” a través de las antologías de los discos dobles, y con ellos, llegó también mi “madurez beatlera”. Cuando conecté por primera vez con el álbum «Sgt. Pepper’s Lonely Heart’s Club Band» y las canciones ordenadas, mientras miraba una y otra vez la portada tratando de identificar a la mayor cantidad posible de personajes, fue un viaje sin retorno, eran otros Beatles y además de retener nuevas canciones, agregué una nueva palabra a mi neófito diccionario; experimentación.

Edgar Allan Poe, William Burroughs, Marilyn Monroe, Karl Marx, Lawrence de Arabia, Marlon Brando, Oscar Wilde, son algunos de los rostros reconocibles a simple vista en la portada. Aunque estaban en la lista inicial, quedaron fuera por obvios motivos Ghandi, Jesucristo y Hitler.

A mediados de 1967 los Beatles ya habían cambiado de arriba abajo la música popular, ese año sería una revolución aún más virulenta y profunda, siendo palpable incluso a día de hoy en, sobre todo, la música, pero también en la moda, la sociedad y en toda la cultura popular de Occidente e incluso más allá.

Se habían acabado las giras y el griterío, las botitas de tacón y los “peinados honguito”, para dar lugar a los mostachos, los uniformes militarizados en colores imposibles; Azul para Paul, verde limón para John, rosa para Ringo y naranja para George. Ninguna otra banda en el mundo, hasta ese momento, se había atrevido a llevar ropa así: distintiva, única, efervescente, inolvidable. Una versión 2.0 de una banda que no se conformaba con haber hecho historia: ahora también quería reescribirla para elevar lo que algunos veían como un fenómeno sociológico creativo de proporciones apoteósicas.

Si bien es cierto que ya habían lanzado un guiño con el predecesor “Revolver”, fue con “Sgt. Pepper’s…” que lo cambiaron todo. Aceleraron la sazón del pop y apuntalaron los rieles del rock como una expresión artística pura, anudando la psicodelia y trazando los caminos por los que se desplazarían la música popular durante los siguientes años. También es cierto que sin el “Pet sounds” de los Beach Boys, “Sgt. Pepper´s…” jamás hubiese sido concebido, en palabras del propio Mccartney, «God Only Knows», era la mejor canción jamás escrita. Con ese norte trazado fue que ingresaron el 24 de noviembre de 1966 a los estudios Abbey Road, con todos los juguetes en casa y el estudio como si fuese su patio de recreo, sin la presión de tener que presentar el disco en directo, les dio una mayor libertad para experimentar con arreglos e instrumentación.

«Sin el “Pet sounds” de los Beach Boys, “Sgt. Pepper´s…” jamás hubiese sido concebido»

La canción que da título al disco y como corte conceptual fue una idea de Paul, habla de la banda ficticia que supuestamente está detrás del material. Le sigue «With a Little Help From My Friends», escrita por Paul McCartney y John Lennon, la canción fue interpretada vocalmente por Ringo Starr en su papel de Billy Shears, sus compañeros le animaron a hacer la parte vocal principal de pie, alrededor del micrófono, para recibir apoyo moral. Con «Lucy In The Sky With Diamonds» surgieron las especulaciones, pero la canción nunca fue prohibida oficialmente por la BBC, la controversia sugería que la primera letra de cada uno de los sustantivos del título de la misma se deletrea como LSD. Lennon negó esta teoría insistemente, alegando que la imaginería fantástica de la canción fue inspirada por «Alicia en el país de las maravillas» en un dibujo parvulario de su hijo Julian. Como cuarto track llega la soñadora y bien ideada «Getting Better», grabada con John Lennon a la guitarra, con Paul McCartney al piano eléctrico y con George Martin golpeando las cuerdas de un piano con un mazo. Por su parte, George Harrison agrega una parte de tambura india al final. En una entrevista realizada en 1968, McCartney dijo que la quinta canción, «Fixing a Hole», habla de un agujero en la carretera en el que entra la lluvia, como analogía de un agujero de maquillaje que permite que la lluvia entre en tu cuerpo para impedir que tu mente vaya donde quiera… (¿?) A estas alturas deberíamos parar todas las rotativas para hacer una mención especial a «She Is Leaving Home» un hermoso corte melódico lleno de arreglos sublimes de cuerda y vocales. McCartney dijo de la canción: «John y yo la escribimos juntos. Fue mi inspiración. Habíamos visto una historia en el periódico sobre una joven que se había ido de casa y había desaparecido. Había muchos casos así en ese momento y eso fue suficiente para hacer una historia. Así que empecé a componer la letra: se marcha, deja una nota y los padres se despiertan… Fue bastante conmovedor. Me gustó como quedó la canción y cuando se la mostré a John, él agregó las notas sostenidas largas. Mientras le mostraba eso a John, él estaba haciendo el coro griego; la opinión de los padres.”

Mención especial a «She´s leaving home», una verdadera obra de arte sonora.

Sigue “Being for the benefit of Mr. Kite!”, rara, lisérgica y excluida de la programación de algunas radios por supuestamente hacer referencia a la heroína (lo mismo se había especulado con “Fixing a Hole”) La inspiración para escribir la canción fue un cartel de circo del siglo XIX. La introspectiva «Within You Without You» escrita por George Harrison fue su segunda composición al estilo de la música hindú después de «Love You To» y se inspiró en su estancia de seis semanas en la India con su mentor y profesor de sitar Ravi Shankar. Una de las primeras canciones que escribió McCartney cuando tenía 16 años, «When Im Sixty Four», ocupa el noveno puesto. La frenética y pegadiza “Lovely Rita” llega con la inspiración de un galanteo humorístico de Paul a una oficial de policía que le puso una multa; “lovely Rita, meter maid, nothing can come between us, when it gets dark I tow your heart away… standing by a parking meter, when I caught a glimpse of Rita filling in a ticket in her little white book…” se escucha un fenomenal bajo de “Macca” (quien también toca el piano) y efectos vocales psicodélicos “ayudados” por el uso vanguardista de soplar peines a través de papel higiénico para imitar un kazoo. Cuando hablamos de la influencia de “Pet Sounds” de los Beach Boys, nos encontramos con “Good Morning, Good Morning” y el pedido específico de Lennon al ingeniero Geoff Emerick que ordenara los ruidos de los animales que se escuchaban al principio y al final de la canción para que cada animal «devorara» al animal que lo precedía. Estos ruidos de animales fueron inspirados por la coda de «Caroline, No», dando lugar a una versión “reprise” de “Sgt. Pepper´s…” y con una instrumentación mas pesada, casi la misma melodía y letras diferentes. Como broche de oro y para coronar la magistral propuesta; «A Day In The Life» indudable que el tema tiene una grandeza, una profundidad y una audacia nunca vistas. La voz de Lennon, dulce, melodiosa, inquietante en contraposición de la de Paul que suena normal y prosaica. La letra de Lennon está inspirada en artículos periodísticos de la época, incluyendo un informe sobre la muerte de la heredera del Guinness, Tara Browne. Inicialmente se prohibió su emisión en la BBC por una posible referencia a las drogas. Los críticos musicales de todo el mundo, salvo algunas excepciones, alabaron unánimemente esta canción como una de las cimas que ha dado la música popular, por lo menos hasta esos días.

Mención especial a «Being for the benefit of Mr. Kite»

Y hasta acá puedo llegar, la música deja improntas y sensaciones sumamente personales y cada uno la percibe de manera diferente. Solo puedo persuadir de que la escuchen otra vez (y otra vez, y otra vez), sabiendo ya cual fue el proceso de creación, grabación y producción, y que cada uno saque sus propias conclusiones. Como la apreciación de Mccartney ante una pregunta de George Martin nada menos que en un programa de televisión, sobre cuál fue la causa última del susodicho álbum; Paul contestó: «En una palabra, George, drogas. Marihuana», a lo que un sorprendido y hasta escandalizado Martin le respondió «No, no. Pero tú no estabas allí todo el tiempo», a lo que Paul replicó: «Sí que estábamos. Sgt. Pepper fue un álbum de drogas». Y creo que tiene toda la razón y que Lennon estaría de acuerdo. La hierba y el LSD corrían por los estudios de Abbey Road como el té y las pastas.

Lo cierto es que llevaron todo a otro nivel. Desde su proceso creativo al resultado final están repletos de claves que marcaron la historia de la música. Un álbum que elevó en “bici” al pop a la categoría de arte supremo, como el mismísimo final de “A Day in the life”, multiplicado en ecos hasta el infinito.

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