Ilustres Raperos; La impronta de David Foster Wallace en el rap.

Por increíble que parezca, la mente más brillante de su generación y uno de los autores más prolíferos del siglo pasado, escribió alguna vez sobre la fascinación que sentía por un género que había llegado como un torbellino para cambiar para siempre la música norteamericana y en consecuencia la del resto del mundo; el rap.

Hacia finales de los 80´ un joven David Foster Wallace se traslada a Boston para cursar un postgrado en Filosofía Estética en Harvard. En convivencia con su antiguo compañero de habitación, el también escritor Mark Costello (por cierto, un escritor con una genialidad igualada) emprenden en escribir un ensayo de considerable extensión y que algún tiempo después termina siendo publicado.

Portada de «Ilustres Raperos. El rap explicado a los blancos» escrito a cuatro manos por David Foster Wallace y Mark Costello.

Los escritores ironizan sobre qué es lo que hacen dos yuppies blancos, universitarios bien educados y provenientes de familias acomodadas descifrando el ADN de esta corriente que provenía de los suburbios empobrecidos. Y es que, según el propio biógrafo de DFW, el escritor se vio volcado hacia el rock psicodélico en su juventud primaria o quizás por una cuestión estética siempre se lo vio más afín al grunge, o por ejemplo, como lo mencionó David Lipsky, el periodista de la revista Rolling Stone quien convivió durante cinco días con el escritor en el marco de la gira promocional de la mega-novela «La Broma Infinita», DFW sentía una admiración que rozaba la obsesión hacia Alanis Morrisette, a quien consideraba una artista sumamente auténtica e íntegra hasta los huesos.

Fragmento de «The end of the Tour», el biopic sobre el escritor.

La obra en cuestión; «Ilustres raperos; El rap explicado a los blancos» surge en el contexto de la incipiente era post- Reagan y coinciden con la explosión producida por el lanzamiento de los álbumes «Fight the Power» de Public Enemy, «Tougher Than Leather» de Run DMC o el «Straight Outta Compton» de NWA, una intimidante cosecha entre los años 89-90 para comenzar a afianzarse como el estilo más contestatario de la década. Desde un comienzo el libro resulta bastante entusiasta, una desmenuzada de la música que visibilizaba al gueto del que el clasicismo blanco no quería saber nada y miraba de reojo con recelo racista, sufre el mismo ninguneo y desprecio por el que había transitado años atrás el jazz o el blues por parte de la industria y los medios de comunicación de la época.

Portada de » Fight the Power» de Public Enemy

«Todo lo que el oyente blanco de rock paga por disfrutar viene de la cultura negra», acometen Foster Wallace y Costello. El rap comienza a trepar los estratos, derribando la brecha racial y siendo un catalizador social de los jóvenes negros que se veían implicados en violentos sucesos y lo bramaban sus intérpretes con originales rimas sobre diseccionados samples. De los suburbios a los campus universitarios elitistas donde ninguno de esos jóvenes negros pondría siquiera un pie, pero al tiempo se podría escuchar cantar – sin segundas intenciones – a algún «descolorido»; “Say it loud, i’m black and i’m proud” (dilo alto, soy negro y estoy orgulloso) Y es que, la historia de la música negra, es en consecuencia, la propia historia de los benditos Estados Unidos de Norteamérica.

The Notorious J.B.’s – Say It Loud (I’m Black & Proud) 

«Lo más importante que está pasando hoy en la poesía americana» zanjaban los autores elogiando la destreza de sus rimas y los juegos de palabras, los ataques a la arrogancia burguesa propulsada por el establishment caucásico, la personalidad de sus canciones que rezumaba el rap, y basta sólo con desentrañar una de las líricas de lo que pregonaba Public Enemy; Are you afraid of the mix of Black and White?/ We’re livin’ in a land where / The law say the mixing of race / Makes the blood impure / She’s a woman I’m a man / But by the look on your face / See ya can’t stand it. !El azote al hombre blanco que lo miraba todo desde la cima de la Trump Tower!

La agrupación Niggas With Attitude, mejor conocidos por sus siglas NWA, fue una de las más exitosas del rap.

Como era de esperarse, la obra generó controversia y las críticas estuvieron a la orden del día; los detractores del dúo de escritores tildaron a la obra como menos como una metida de pata o «un intento poco afortunado por acercarse al rap y tratar de explicarlo», poniendo sobre tela de juicio la genuidad de la obra al ser el rap «una manifestación identitaria creativa íntimamente vinculada con la experiencia afroamericana y su idiosincrasia». Según los críticos la miopía social y la amabilidad forzada de Foster Wallace y Costello llevan a analizarlo todo desde una postura de superioridad y privilegio, que no fueron capaces de conectar todos los elementos que giraban alrededor del género y su complejo entramado musical, por que al fin y al cabo y remitiéndonos al prólogo de la obra; ¿Qué derecho tienen dos yuppies blancos a intentar hacer un muestrario de lo que es el rap?

Por una cuestión estética, a DFW siempre se lo vio más afín al grunge. Con esa pilcha podría haber militado en filas de los Alice in Chains.

«Ilustres raperos» no sólo es una obra sobre música, sino un retrato cultural del momento, un tratado que intenta encontrar sentido en el género a partir de la filosofía, la sociología, las leyes, la cultura pop y la política depurada por el pedigrí intelectual de David Foster Wallace y su agilidad literaria para arrojar luz sobre casi cualquier tema por más complejo que resultase. Ingresar al universo de DFW y leer sobre sobre sus pasiones, con sus aciertos y las contradicciones que hicieron parte de su figura convertida en mito para despertar en sus lectores una multitud de impresiones, mientras que a un poco más de una década de su desaparición física, desentrañar sus obras resultan más imprescindibles que nunca. Mientras hojeamos «Hablemos de langostas» o «Entrevistas breves con hombres repulsivos» podría incluso estar sonando de fondo el marcado beat de los Geto Boys, y aunque estemos descoloridos como calzoncillos al sol y nos resulte imposible enlazar dos rimas seguidas, cantar con el alma; !Say it loud, i’m black and i’m proud!. Al fin y al cabo lo importante es lo que sale del corazón.

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